PROYECTO EDUCATIVO
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Introducción:
Para definir su enfoque educativo, Don Bosco habla del «sistema preventivo» en contraposición al «sistema represivo». Esto se alinea con un movimiento más amplio del siglo XIX que enfatizaba la prevención, aplicándola a la educación.
La prevención puede significar disuadir a alguien, mediante medios más o menos fuertes, de cometer una falta. También implica persuasión, diálogo y guía respetuosa de la libertad de la persona. Don Bosco favorece este último enfoque.
Seguir refiriéndose a Don Bosco hoy significa optar por ver a los jóvenes como él lo hacía y practicar, de manera colaborativa con todos los miembros de la comunidad educativa, una educación salesiana integral.
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Los Tres Pilares de la Educación Salesiana:
En línea con su visión de la humanidad, Don Bosco basa su enfoque educativo en la «razón, la religión y el afecto». Para él, la educación es un sistema integral que abarca afecto, razón, fe, búsqueda de sentido y relación con el cuerpo. La educación salesiana debe mantener una visión completa de su misión.
a. Razón
Don Bosco apela a la razón y la inteligencia tanto en los jóvenes como en los educadores. Esto implica actuar con sensatez, practicar un realismo saludable, desarrollar buen juicio, respetar a los demás, participar en el diálogo, negociar, asumir riesgos calculados, confiar responsabilidades reales a los jóvenes y hacerlo con humor.
b. Religión
La visión cristiana de la humanidad está en el núcleo del trabajo educativo de Don Bosco. Introduce la fe en los jóvenes otorgando un lugar significativo a la razón, desarrollando una sólida instrucción religiosa y proponiendo una ética cristiana responsable. Esta fe no se limita a la comprensión teórica, sino que se anuncia y celebra explícitamente, especialmente a través de los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación. Guía a los jóvenes a vivir según el Evangelio en su vida diaria.
c. Afecto
“Sin afecto no hay confianza; sin confianza no hay educación”, dice Don Bosco. Los educadores muestran un afecto adecuado hacia los jóvenes y fomentan la amistad recíproca, guiados por la razón y la religión. Don Bosco entendía que los jóvenes que carecen de afecto a menudo se sienten desvalorizados.
Nos llama a vivir entre los jóvenes, prestar atención a sus vidas, respetarlos, dedicarles tiempo y comprender sus maneras de ser, expectativas, aspiraciones, gustos y experiencias cotidianas. Para Don Bosco, la educación es una misión que permite a los jóvenes crecer de manera auténtica dentro de la familia, la escuela y en todas las áreas de la vida.
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La Perspectiva Salesiana sobre los Jóvenes:
a. Una Mirada de Confianza
Educar como Don Bosco es “creer” en el joven que se nos confía: “Creo en ti, confío en tu potencial, cuento contigo…”. Esta confianza genera seguridad en los jóvenes, ayudándolos a enfrentar la vida y el futuro con confianza. El educador salesiano resalta los logros de los jóvenes y los motiva a superar los fracasos, descubriendo su potencial y fomentando su capacidad de contribuir al progreso de la sociedad.
b. Una Mirada de Esperanza
Educar como Don Bosco rechaza el pesimismo que a menudo se expresa sobre el futuro. Se trata de esperar con los jóvenes, respetar a los demás y confiar en la providencia de Dios. Como decía Don Bosco: “El salesiano nunca se lamenta de los tiempos que le toca vivir.”
c. Una Mirada de Afecto
Educar como Don Bosco significa amar a los jóvenes, acogiéndolos tal como son mientras se fomenta su crecimiento para servir a los demás y a Dios. El afecto, centrado en el respeto, fomenta la confianza y la autonomía sin imponer los deseos o metas del educador sobre los jóvenes.
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Practicando la Educación Integral
El objetivo de Don Bosco es formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos”. Para él, la santidad y el éxito humano son inseparables. La educación salesiana abraza una visión unitaria que combina atención pastoral y educación. Una institución salesiana debe ser “un hogar acogedor, una parroquia evangelizadora, una escuela que prepara para la vida y un espacio de recreo donde los amigos se encuentren con alegría” (Regla de Vida Salesiana, n° 40).
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La Comunidad Educativa Salesiana
Trabajar en una institución salesiana significa formar parte de una comunidad donde todos tienen un lugar y comparten la responsabilidad de la educación.
Los jóvenes son el centro de esta comunidad, vistos como participantes activos en su propia educación.
Las familias son miembros integrales de la comunidad educativa, manteniendo un diálogo confiable y estructurado con la institución.
Cada miembro del personal contribuye a la misión educativa según sus roles específicos, fomentando la colaboración y el respeto mutuo.
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La Casa Salesiana
La calidad general de las relaciones dentro de la casa salesiana crea su atmósfera única. Las relaciones marcadas por la sencillez, la alegría y la confianza entre jóvenes y educadores definen este “espíritu de familia”, particularmente valioso para ayudar a los jóvenes a superar desafíos.
Para los cristianos en un entorno salesiano, este espíritu familiar tiene una dimensión eclesial, fomentando un sentido de responsabilidad compartida y comunión. La casa salesiana se convierte en un espacio donde los jóvenes se desarrollan de manera integral y encuentran a Cristo, contribuyendo a la misión de la Iglesia y de la comunidad en general.
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